Heredera de la vida


La niña con la conciencia despierta 
lo buscaba a Él y en casa de sus padres 
no lo hallaba porque allí se adoraba 
dioses ajenos.
Ella pasaba las tardes mirando 
las montañas de la costa donde nació, 
fijamente miraba cada atardecer 
en los días brillantes y otros nublados, 
tanto lo buscaba que pasaba 
muchas noches mirando las estrellas
preguntando ¿Dónde estás?
Y ella en su oscura adolescencia 
no lo halló, tormento y vacío era
su vida y así fue varios años.
Y Él vino a ella, cuando la joven 
solo quería morir. Y Él la tocó, 
hablándole por medio de una mujer
apasionada por su Reino. 
Ella siempre fue escogida, 
el Rey cambio su vida en muchas 
noches donde la joven oraba y 
pasaba horas quieta, llena de 
lágrimas solo disfrutando 
la presencia de Él.
El corazón de la plebeya el fuego 
lo consumió.
Ahora ella con ropa de colores 
alza la vista al Monte Alto donde
está el Soberano y allí se rinde, 
viendo sus ojos allí se deleita, 
ante su Creador quien sonríe 
a ella con amor de Padre, 
ese amor que lo llena todo 
y que consume el alma de 
esta mujer vestida de guerra que
siempre tiene una espada en 
la mano y alabanza en los labios.
Soy heredera de la vida.