Encerrado
Con dolor de cabeza, tal vez las numerosas copas de DYC tuvieron algo que ver para que me acostara bastante aturdido. Soñé que me encontraba en el interior de una cabina pequeña con olor a humedad rancia. La amplia sala estaba iluminada con focos gigantescos y luminosos que hacían ver e intuir que habría al menos un centenar de receptáculos, uno por cada persona. Me sentía como el ratón de laboratorio que está encerrado a merced del científico sin moral ni ética alguna. Cada cierto tiempo me descargaban una serie de voltajes que me dejaban literalmente achicharrado. No sabia el momento preciso de dicha agresión, y por lo tanto no paraba de sufrir todo el tiempo. Me producía bastante daño la incertidumbre mental, sobre todo en las noches oscuras que se quedaba todo en penumbra. Estaba dominado y manipulado por el pánico y el terror venidero. Me angustiaba y sollozaba pensando en el futuro que tendría que llegar inexorablemente. De vez en cuando me llegaban olores a carne humana quemada. Intuía que ya me quedaba poco tiempo de estar allí, ya que mi corazón no podría aguantar mucho más en esa caótica situación.
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