Elección
Capítulo VI - No somos perfectos.
Voy a trabajar tarde, llego tarde por primera vez en toda mi vida. Maldito cuerpo de dios, malditos labios de pecado y maldita forma de susurrarme, quédate. La noche es dura, tenemos mucho trabajo y no soy consciente de que ha entrado con sus amigos. Él está guapísimo. Y veo a los que intentaron engañarme. No puedo creerme que siga siendo amigos de ellos. Oliver se acerca con el mentiroso pegado a los talones.
- Buenas noches, piernas. Le aparto la mitad cabreada, el arruga las cejas. -
Buenas noches ¿Qué desean pedir? Su mirada parece triste.
-¿Qué te ocurre piernas?
- Me llamo Lucía, ¿van a pedir algo o sigo con mi trabajo?
- Dos cervezas, y cuatro más para la mesa. Alguien quiere disculparse contigo por lo Imbécil que fue contigo. Oliver da la vuelta a pasos agigantados y me deja con el mentiroso. - Lo siento mucho Lucía, fui un gilipollas rotundo por intentar engañarte para tener solo sexo. Discúlpame. Estoy realmente arrepentido. Y quiero que sepas que Oliver no me perdona por idiota, simplemente le he suplicado que me acompañará para que viese, que quería disculparme de corazón.
Le ignoro y salgo de la barra.
Llego a su mesa y le cojo del brazo.
- Perdóname, cariño, no entendía qué hacías con él, y me he cabreado.
- Cuándo puedas trae las cervezas, por favor.
Me siento ridícula en ese momento y asiento repetidamente. Les dejo las malditas cervezas en la mesa y desaparezco de su vista. Tenía motivos para estar enfadado, pero no para hablarme así. Le pido a mi compañera que me cubra y me voy antes.
Paso de verle.
Paso de hablarle.
Y paso de quererlo.

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