LIDIA MORTAL

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Sin armadura, sin espada ni escudo. Empuñando como única arma un paño teñido con la sangre de sus predecesores, aquellos que murieron portando esa reliquia. Vestido por taleguilla y chaleco color grana, forrado por el mismo oro del sol en su interior. El temerario hombre se enfrentaba cara a cara contra un oponente sin comparación, un rival que impone terror ante cualquier ser. Se enfrentarán dos poderes. Creación contra destrucción. Mortal contra inmortal. Humano contra su final. El día de hoy seremos testigos de cómo un hombre luchará hasta el cansancio contra su destino. Ese simple mortal se encaraba puño a puño contra la misma muerte.

 

BailandoEl enfrentamiento dio inicio con la muerte realizando una brutal embestida, que fue evitada fácilmente por la habilidad de ese sujeto. La muerte no se dio por vencida, atacaba una y otra vez aquel individuo que se atrevía a desafiarla, cada ataque más bestial que el anterior. Pero no conseguía dañarlo ni un poco. Esquivaba a la muerte con una elegancia sin igual, con una distinguida agilidad que en lugar de combatir pareciera que danzaba una pieza musical.

DramaLa muerte fue paciente, sin embargo, de tanta energía gastada, se fue agotando poco a poco, y luego de un momento esta cayó de rodillas. Lo inesperado por muchos, la incredulidad de lo que ocurría era tal que se hizo escuchar una enorme ovación por el público. Ovacionaban aquel ser capaz de inclinar a la misma muerte ante él.

 

VacaEl hombre sumergido en los aplausos y con la sensación de una victoria no descubrió a tiempo que la muerte si bien se encontraba de rodillas, esta no estaba derrotada aún. Y sin esperarlo o, poder hacer algo para evitarlo, la muerte lo apuñaló por la espalda, con el cuerpo dañado y el espíritu lastimado, aquel hombre cayó vencido en el campo de batalla bajo la tenta mirada de aquel público estupefacto. Un silencio invadió el coliseo, y mas que un lugar de combate, sirvió como un teatro, mas que arena de duelo, fue un escenario donde aquel artista presentó una obra sublime.

 

 

 

 

CráneoDemostrando a todo escéptico, que sin importar la genialidad con la que obres, sin importar a quien derrotes en el camino, siempre existirá un rival que por más que lo intentes, por mas que lo esquives o huyas de él, siempre te veras de rodillas ante su poder. Ese rival es la misma muerte. Solo que aquel valeroso caballero mas que ceder, o parecer sumiso, decidió combatir contra su destino. Y desde ese día fue recordado por muchos como aquel increíble guerrero, por otros como un ignorante que no valoraba su vida. Pero por aquellos que lo vieron ese día danzando en aquella arena de gladiadores, siempre será recordado como, el “Torero de la muerte”.