Recuerdo 



Recuerdo…


Recuerdo la frialdad del doctor cuando nos dijo que mi mamá podía tener desde cáncer hasta tuberculosis, paseándose por un listado de enfermedades no muy alentadoras. 

Recuerdo la incertidumbre de esperar los resultados de las biopsias, fueron los días más largos de mi vida.

Recuerdo la zancadilla que me hizo la vida cuando el resultado dio positivo: Cáncer linfático.  

Recuerdo la soledad que invadió la casa los días de quimioterapia en la clínica.

Recuerdo el caminar de mi papá, desesperanzado y vulnerable frente a la vida.

Recuerdo que mi hermano se transformó en un fantasma, lo veía mas cuando mi mamá estaba sana. 

Recuerdo que mi hermana vivía fuera de Chile y que no podía compartir mi pena

con ella. 

Recuerdo que odiaba las quimioterapias de mi mamá, les tenía pánico, porque cada vez que le tocaba una volvía peor que antes. 

Recuerdo que el paracetamol siempre fracasó.

Recuerdo que los dolores eran insoportables. 

Recuerdo despertar cada mañana con la guata apretada porque no quería que siguiera sufriendo. 

Recuerdo cuando mi mamá decidió pelarse y mi papá le sacó una foto. 

Recuerdo cuando me puse un pañuelo en la cabeza tapándome todo el pelo, en señal de que no estaba sola. 

Recuerdo ver entrar a mi hermana grande y sus hijos por la puerta de su pieza de

la clínica. 

Recuerdo las lágrimas de emoción.

Recuerdo el ramo de flores que le llegó de sorpresa a la recepción de la clínica, después descubrimos que había sido de parte de mi novio de ese entonces.

Recuerdo que pasé más días de enfermera que yendo a fiestas esos días y que tuve rabia de habérmelas perdido. 

Recuerdo que me reprimí las ganas de llorar.

Recuerdo el silencio, la oscuridad y el miedo que cada uno vivió por separado y que nunca compartimos.

Recuerdo la preocupación de mi abuela hacia su hija, estuvo presente en lo que ella más pudo.  

Recuerdo que los viernes en el trabajo me dejaban irme antes para que pudiera pasar mas tiempo con mi mamá. 

Recuerdo que salí una noche para desahogar mi pena y terminé llorándole a un desconocido.  

Recuerdo que la vida mi hizo una zancadilla y que mi mamá me levantó del suelo. 

Recuerdo que mi papá volvió a sonreír.