Elección
IV -Besos y más besos
El tiempo transcurre lentamente, y no puedo creerme que sus labios estén atrapando los míos y que sea ella quien lleve el ritmo. Mis manos atrapan su cintura acercándola a mí. 75 días, soñando despierto con un beso. Poco a poco nos separamos y apoyo mi cabeza en su frente.
-Ahora voy a necesitar tus besos siempre, ¿lo sabes no?
- Pues ganátelos.
- Lucía, no te hagas la dura anda. Ella se ríe y se despide de mí con otro beso.
- Voy a trabajar, salgo en un rato... - y me guiña el ojo.
Así que acabo esperándola dos horas en mi coche. La veo salir con su compañera. Es tan bonita... La observo hablar y reír con su compañera, aunque sé que el barrido que hace con la mirada es para buscarme. Cuando se encuentra con mis ojos me regala una sonrisa. Una sonrisa que me llena de esperanzas. De ganas. Se despide de la muchacha y la veo enfilada caminando hacia mí. Abre el coche y se sienta. Se pone el cinturón y me mira. Lleva el pelo recogido en una coleta alta y yo me muero por soltárselo y olerla.
- ¿ Y bien, donde vamos?- está tan risueña que la veo más precisosa que nunca.
-Había pensado invitarte a cenar, estarás hambrienta.
- Lo estoy- y noto cierta burla en su voz. -Pues no hablemos más, a cenar. Conduzco hasta una bocateria que conozco al dedillo. Podría llevarla a un restaurante de esos pijos, pero estoy seguro de que ella espera justo eso de mí. Lo que ella no sabe es lo distinto que soy a todo lo que haya imaginado. Cuando aparco en la zona menos segura de la ciudad me arruga las cejas. - ¡Has buscado el mejor lugar de todos, eh!- se burla de mí, pero la veo segura cuándo baja del coche. -Al final cualquier cosa te puede ocurrir en cualquier lugar ... Y creeme que si fuese peligroso no te traería. Vamos a la mejor bocateria del mundo.
- Creeme que lo sé. Y no sé porque soy yo quien coge su mano, y no sé porque ella no me suelta. Pero me encanta la sensación. Tenerla tan cerca me llena de una sensación completa de felicidad. Entramos en el bareto y pedimos unas patatas con queso, unos bocadillos, chorrosos y postre. Bebemos Coca-Cola y Fanta. No dejamos de hablar. Me cuenta anécdotas del bar con algunos clientes. Me cuenta que tiene una hermana que vive en Italia y que la visita siempre que puede. Me cuenta cómo fue su infancia y lo difícil que fue criarse con sus tíos porque sus padres fallecieron. Me parte en dos su historia, pero en vez de sentir lástima por ella siento admiración por ser tan fuerte y tan valiente. Lleva toda la vida en el bar trabajando, y me cuenta que su sueño es subir en un globo aerostático. Y creo... Que es inevitable. Innegociable. Imparable. Voy a cumplir cada sueño y deseo que tenga. Y eso es un hecho. Pago la cena y cuando estoy conduciendo hacia su casa me doy cuenta de que no quiero separarme de ella. Que quiero dormir abrazado a su cuerpo. Que quiero verla despertar. Prepararle el desayuno y verla vestirse para irse a trabajar.
Cada.
Jodido.
Día.
Dé.
Mi.
Vida.
Me va indicando su dirección y cuando llegamos el coche se llena de silencio. Nos miramos. Sonreímos. Y acabamos besándonos con desesperación. Hambrientos.
- ¿Te gustaría..?- la interrumpo.
- Me encantaría, pero será mejor que suba otro día, no me gustaría que creyeses que quiero... Aprovecharme de la situación y de ti.
- No creo eso, yo... Bueno, otro día entonces.
- Mañana... ¡Puedo prepararte algo de cena si quieres!
- ¡QUIERO! Buenas noches, idiota... - me deja otro beso en la mejilla y baja.
- Puedes llamarme Javi- le dijo riéndome.
- Si te llamases así molaría, pero prefiero seguir llamándote idiota.
- ¿Y puedo saber cómo sabes mi nombre después de 75 días sin preguntármelo?
- Lo escribiste en la nota número 15: oírte llamarme por mi nombre me encantaría, sobre todo si lo gimes ¡Oliver, te deseo! Deja de sonrojarte estás para comerte.
Entonces bajo del coche y la atrapo en mis brazos.
- ¡Te sabes la nota de memoria!
- Cada una de ellas.
Y entonces mi poca caballerosidad muere.

1 Comentarios
Ayyy estos dos me encantan !! yo también prefiero que le diga idiotaaa jajajaja pd:soy lobito :k
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