I- La biblioteca




Ya han pasado dos semanas de los últimos préstamos de los seis libros, de psicología, parapsicología y filosofía que recogí la última vez que visite ambas bibliotecas. Utilizo una bolsa azul que es mi color preferido y los introduzco con cuidado de que no se arruguen.

Me dirijo pensativo y cabizbajo pensando en mis cosas hacia la parada del autobús número 58 de color rojo. Hoy me toca ir de pie la media hora aproximadamente que dura el trayecto agarrado fuertemente a un asidero de plástico blanco que está situado a unos treinta centímetros por encima de mi cabeza, requiere un esfuerzo titánico mantenerme en equilibrio, parezco un gimnasta deportivo o un funambulista haciendo equilibrios para no balancearme en demasía y caer desparramado por el suelo.

El autobús va repleto de pasajeros, la mayoría son adultos varones embutidos en sus trajes rígidos moviéndose como autómatas y astronautas en una cápsula espacial; fumando Ducados y Rex, leyendo periódicos As y Marca los más desenfadados y relajados, y el diario Pueblo los emprendedores con aire de cultos.

Me apeo del autobús cansado y mareado de tanto esfuerzo físico y humo ingerido repasando mentalmente el itinerario de estaciones de Metro en las que están ubicadas las bibliotecas: Sol, Cuatro Caminos y Ventas.

Bajo las numerosas escaleras que me conducen al Metro de Madrid, y parece que voy poco a poco penetrando a través de una madriguera, en un submundo poblado por topos asustadizos por tanto movimiento de ir y venir...