Escrito por almadeambulante

Inquietudes de una primera relación


No sé muy bien cómo sentirme.

Por una parte, me siento confiado, ilusionado y con esperanza y fe. Por otra, no obstante, noto un incómodo dolor en el pecho, una preocupación constante que no se marcha ni aunque las cosas me vayan bien. Es como si supiera que algo va mal, pero que no quisiera que cambiase. O sí, no estoy seguro.

Nunca me habría imaginado que estaría en esta situación. Creía que esta etapa era buena, placentera, feliz. Pero no. Ni mucho menos. Sufro de un sofoco y un miedo irracional por algo que no entiendo, pero que acepto. Es raro.

¿A caso estoy enamorado? Si es así, ¿qué pasa si no lo estoy de la persona de la cual debería estarlo? ¿Y por qué no he podido olvidar todo aquello por lo que tuve que dejar de ser quien era, ahora que tengo a alguien que me quiere? Porque me quiere… ¿No?

Quién sabe. Ella, a lo mejor, lo ve como algo normal, pero yo, como ya he dicho muchas veces, estoy ciego y no sé qué hacer ni cómo reaccionar ante la adversidad que presenta este curioso y poco factible procedimiento. Y no estoy seguro ni de si quiero seguir con todo esto.

Vuelvo a ser el de antes, pero eso no me ayuda. Puede que sea porque lo que vivo en este momento no lo he vivido antes, pero puede que haya algo más…

¿De quién es la culpa? ¿Mía? ¿De los dos? ¿Y si la culpa es suya? Y si es así, ¿qué voy a hacer? Sé que no va a haber nada, lo sé, lo sabía y lo sabré. No estoy en su misma situación, así que no debo comerme más la cabeza imaginando cosas estúpidas. Muchos me han dejado claro que no hay nada, incluso ella misma. He de dejar de pensar en ello. Debería haberlo superado.

Puede que ella no me dé lo que yo deseo y lo que espero, pero ahora estoy a su lado, aunque me pese y aunque le pese. Me gustaría poder sacar algo en claro, entender lo que nos está pasando y buscarle una solución. Puede que, después de encontrarla, sigamos como hasta ahora, o puede que las cosas mejoren. O puede que... Bueno, no hay nada que dure para siempre. Además, no puedo pensar en negativo, debo afrontar el problema de cara, con ella. Los dos juntos. Quizá así podamos solucionarlo y volver a la felicidad y al compromiso del principio.

Quién sabe.

Quién sabe…