¡Hola! Me llamo John y vengo a contaros una historia un poco ... mmm ... rara diría yo. Todo pasó cuando yo tenía 17 años, era un chico normal, estudiaba, salía con mis amigos y los fines de semana trabajaba para pagarme mis cosas. Un día en el Instituto mientras estábamos cambiando de aula con todas las voces y todo el ruido vi una chica y de repente todo ese barullo pasó a ser un simple y ligero ruido de fondo, solo la veía a ella, pero como llegaba tarde a mi clase me fui, me pasé toda la clase pensando en ella, en quien era, cuantos años tendría, cómo se llamaría y entre pregunta y pregunta me salió la inseguridad de siempre y dije: bueno no me voy a ilusionar, no se fijará en mí nunca. Ya que ella iba a un curso más que yo. Así que mejor dejé de darle vueltas, al acabar la escuela la vi a la salida otra vez, estaba con sus amigas, y como yo estaba con los míos no iba a estar pendiente de ella, luego de un largo esto de charla entre mis amigos y yo me fui para casa, y para mí sorpresa resulta que ¡era mi vecina! Se ve que se acababa de cambiar de casa y eso me explicaba porque no la había visto antes en el colegio, la vi que estaba metiendo unos muebles en su casa, así que si me decidí a ayudarla, y ahí, en ese preciso instante, empezó la historia que me cambiaría la vida, aunque no sé si para bien o para mal, empezamos a hablar más a menudo, sobre nuestras cosas, nuestras inquietudes, nuestros sueños y esas tonterías que se preguntan cuando quieres conocer a una persona, se llama Raquel tiene 17 años y es de un pueblo de Barcelona, me contó que le gustaba viajar, escuchar música a todo volumen y comprar ropa, vamos lo que le gusta a adolescente normal.
El tiempo se nos pasó volando y como yo me tenía que ir nos dimos los números y ahí quedó la conversación, todo el camino me fui pensando en lo simpática que era, pasamos días sin hablar porque no quería molestarla por el teléfono ya que no sabía si iba a estar ocupada o cualquier cosa. Al día siguiente nos vimos en el colegio y pasamos todo el recreo juntos, y como no ... la gente empezó con los comentarios, cosa que no nos importó en lo más mínimo, acabamos la escuela y los fuimos a comer al restaurante donde yo trabajaba los fines de semana y ahí estuvimos hablando, de nuestros amigos y de los suyos, me contó que solo tenía tres amigas de su clase y que con el resto casi no hablaba, lo que es normal si acabas de llegar a un sitio nuevo.
Luego pasamos a hablar de nuestras familias y me dijo que su madre había fallecido tras sufrir un accidente de tráfico y que sólo vivía con su padre y su hermano pequeño, a lo que no supe responder y simplemente dije que lo sentía mucho, me dijo que no pasaba nada, y estuvimos días y días quedando para ir a tomar cualquier cosa y charlar un rato, nos hicimos muy buenos amigos, y a mí... a mi cada día me gustaba más
Recuerdo que también hablamos sobre lo que íbamos a hacer en las vacaciones de verano que ya estaban muy cerca ya que faltaba solo una semana para que empezaran, ella me miró y me dijo que no tenía nada planeado más allá de quedarse en casa, así que, sin preguntarles a mis padres y sin permiso de nadie le dije que se viniera con mi familia y conmigo que nos íbamos a una casa en la playa, ella me dijo que se lo tenía que preguntar a su padre y de hecho yo también tenía que preguntarles a los míos ... Pero por suerte dijeron los dos que sí, pasó esa semana planeando todo lo que íbamos a hacer durante las vacaciones, pensando en todas esas aventuras que se esperan a hacer y después nunca se hacen. Cuando por fin llegó el día del viaje, cogimos las mochilas y las montamos en el coche y los fuimos, fue un viaje largo y cansando por eso lo primero que hicimos al llegar fue dejar las cosas en la habitación y dormir, como en un principio solo éramos mis padres y yo la casa solo tenía dos habitaciones, pero mi padre llamó al dueño de la casa y le explicó que iba a ir una persona más así que añadieron una cama a mi habitación, lo cual significa que dormimos en la misma habitación.
Al día siguiente nos despertamos y fuimos directos a la playa para bañarnos y estuvimos todo el día en la playa, nosotros jugando en el agua y mis padres peleándose porque a mí padre se le quemó la carne en la barbacoa, una escena de película, al caer la noche nos pusimos a hablar en la habitación ella y yo, y la verdad no se si nos pasa a todos, pero la madrugada me vuelve más sincero y más vulnerable así que poco a poco le fui mandando indirectas para que se dieran cuenta de que me gustaba, al parecer las captó rápido y se puso medio nerviosa, y para no mentir en esta historia no recuerdo muy bien que pasó, pero nos comenzamos a besar, todo se redujo, todo desapareció, solo estábamos ella y yo en el mundo, no importaba nada, y chicos se nos fue la de las manos y paro de contar esta parte que lo leerán menores de edad. Al día siguiente actuamos como si nada, nos fuimos a la playa a pescar o al menos a intentarlo, solamente cogimos tres pescados ... Y mi madre como es tan ella los hizo para comer, nosotros apenas comimos por que nos daban penita los pescaditos, y así pasamos la mayoría del tiempo de las vacaciones, hasta que su padre la llamo diciéndole que se tenía que volver hoy mismo que se tenían que ir de la ciudad, pues me quedé con la misma cara con la que os habéis quedado vosotros seguramente, pues mi padre cogió el coche y nos fuimos, la dejamos en su casa, nos despedimos y me dijo que me hablaría cuando supiese que había pasado, pues todo esto pasó a mitad de las vacaciones, por lo que quedaba un mes y medio para volver a clases ... Pasó el tiempo y no supe nada ella, en su casa no estaba, no cogía el teléfono, y ya mañana empiezan las clases y no me ha escrito nada, se fue, sin decir nada, sin despedirse, sin dar ninguna señal de vida, y fue así que en tan solo un verano me enseñaron a amar y a que en la vida lo bueno dura muy poco, y a veces se va sin razón aparente, y ahí te quedas tú pensando en aquel verano en el que te sentiste vivo, en aquel verano donde todo empezó y donde todo acabó.
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